Archivo para policía

Patina conmigo.

Posted in Relatos, skateboard with tags , , , , , , , , , , on septiembre 26, 2008 by jesucristosuperskater

Este no es un post trascendental. Bueno, en realidad ninguno lo es, pero este se diferencia del resto, en que es intrascendental de manera premeditada.

Solo va de un día en la vida. Uno en el que tras varios desencuentros con el skate y altas dosis de desmoralización, la maquina de nuevo funciona. Ayer (hasta que llegó la policía) la cosa iba. Por fin iba. Sin ser el mejor de mis días sobre un patín y sin ser tampoco uno de esos días en los que los astros se alinean para que te salga todo, ayer sentí de nuevo ese placentero sentimiento de estar gozando de la sesión. Unos flip(jodido truco atravesado), unos nosebumps en ronda, camino de un derrape backside lipes y del wallride que tanto me delicia hacer sobre las letras metálicas del museo. Y vuelta a empezar. Una vez bajado el wallride, la inmensidad de la plaza te espera para que le hagas algún flat trick camino del mini-wallie de la farola que suena como una campaña. Venga Javier, hoy va la cosa. No te compliques demasiado, no trates de aprender nada nuevo, no te atasques. Disfruta de lo que te sale y trata de combinarlo lo mejor que puedas.

Que guapa es. Que regalo haberme cruzado con ella.  ¿Puedes guardarme esto? me quedo un rato aquí. Fumamos un inoportuno cigarro y me comprometo a llamarla más tarde. Ahora prefiero quedarme aquí con las otras, pero no la cambio por ninguna de esas postadolescentes que se sientan a mirar las musarañas en la plaza. Chao. Mi patin deja de ser un asiento y vuelve a rodar. Subiendo la cuestacilla hay que estar atento a los que vienen por el otro lado del bordillo. Viene alguien, me doy dos patas rápidas y me aseguro de no fallar el nosegrind revert. No fallo, hacerlo me dejaría en medio de la línea de otro y además es posible que alguna de aquellas dos que ya no recuerdo aún siga mi pista por entre los adoquines. Voy de fakie, es un contrasentido en el mundo de las metáforas, pero en el del skate me hace sentir a gusto. Me la juego a la ruleta. El índice de probabilidad de caer un swich hell es de 4 entre 10 y el de además hacerlo bien es de 1 entre 10, así que me aplico las matemáticas del truco y lo hago con el hombro levemente atrasado. Sale, regular pero sale. ¿Me giro? No, esto esta yendo bien y más me vale asegurarme un fakie backside nosegrind. Recuerda, no te acojones y acércate bien al bordillo. Pack…Grrrrrrrrrrrrrrrr…pack. Joder a salido. Sigo de fakie y ¿que hago? en días como este e suelen salir los swich ollie 360. Estoy engoriladisimo, pero me empiezan a flaquear las piernas. Reduzco la velocidad y después del ollie 3, el lento avance me da tiempo para encajar un fakie hellflip antes de darme la vuelta. Ahora tengo el patín al revés. ¡que apropiado! Tengo una pegatina en la tabla que no me apetecía romper haciendo boardslides, pero con el patín invertido, puedo hacer board a 270 sin hacer el estropicio. Demasiado lento, el truco sale pero no es así como me gusta hacerlo. Velocidad Javier. Paro un segundo en la puerta del museo y espero mi turno. Busco algo que pueda aplacar el último sentimiento. Lanzo el patín al suelo a toda velocidad y me atrevo con uno de esos frontside lipeslides que aspiran a deslizar eternamente. Las ruedas no chirrian, el bordillo tiene más cera que la oreja del Principe Carlos y si consigo no perder este equilibrio, voy a deslizar hasta el tercer cuadro. Va, va, va, vaaaaaa. De a poco me mato, pero sale. No aspiraba a emular a un contorsionista hindú, pero estoy rodando y no está la cosa para miramientos. Ahora voy de frente, me cruzo con 3, 5 , 17, tíos que prueban un truco de suelo. Indiferentemente de su éxito o fracaso con la maniobra, les esquivo a todos y en ello se me va mi oportunidad de hacer el mío propio antes de llegar al bordillo. Casi se lo agradezco, Lo que voy buscando ahora es el sonido del mármol acariciado por el metal. ¿pívot a swich krooked? ¿pressure tail slide? ¿nollie a….? se me acaba el tiempo. No te lies, Javier, súbete de tailslide al principio y según salgas improvisas. El tailslide sale a to fakie y sin apenas velocidad. Me cabe un swich kroked antes de que se acabe el bordillo. Pico el ollie, encajo el eje e incluso deslizo, pero voy lento y en esta parte el bordillo no resbala apenas. ¡que me paaaaaaaro! Lo fuerzo retrayendo mi punto de equilibrio y casi llego a sacarlo. El descontrol dejó escapar el patín y el pie trasero toca el suelo. Estoy algo fatigado. ¿Descanso? Miro a las chicas y unos pocos trucos más tarde, parecen haberse renovado por completo. ¿Será que tengo memoria de pez? Quizá es que estoy a otra cosa y no pongo la atención necesaria a los rostros. NOOOOOOOOOOO. Han venido a decidir por mi. Aún no estaba seguro de dejar o no de patinar por hoy. No es justo, los hombres del uniforme con su carro blindado han venido de nuevo a sembrar su terror. El furgón para en el centro de la plaza y los agentes ya están asaltando a alguien. Un patinador les grita ¡váyanse a trabajar! Y cuando quise darme cuenta ya estaba de nuevo sentado en la terraza de un bar convertido en una irrelevante pieza del sistema.

Hay que joderse.

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BCNtransit. La ley “Cívica”

Posted in skateboard with tags , , , , , , , , , , , on agosto 8, 2008 by jesucristosuperskater

Seguro que le está diciendo "me gusta más confiscar porros tio"

Seguro que le está diciendo "me gusta más confiscar porros tio"

Cada persona es un mundo y como bien dice el slogan de la ultima entrega de la saga Tony Hawk Pro Skater “cada skater tiene su historia”. Por esto, son muchas las vivencias, aspiraciones o desventuras que han traído a Barcelona a los miles de patinadores que se mudaron provisional o indefinidamente a ella. El hecho en si, es que el poder de atracción de la capital de Cataluña, la ha convertido en la capital mundial del skateboarding y eso a tenido diferentes consecuencias.

Una arquitectura surrealistamente idónea para patinar, con infinitas posibilidades y constantes nuevos descubrimientos, trajo a la ciudad a patinadores profesionales que fueron filmados y fotografiados en spots de ensueño. Los vídeos y revistas descubrieron a los skaters de todo el mundo, que a orillas del Mediterráneo había un paraíso de mármol y planos inclinados esperándoles.

Y fueron llegando y llegando; y regresaban a sus lugares de procedencia con grabaciones en los lugares que se iban mitificando al paso de las celebridades. Les contaban a todos lo increíble que era patinar rodeado de los mejores patinadores del mundo y las posibilidades que la ciudad ofrecía más allá del skate. Historias de música y cerveza en la calle, clubs cojonudos y un elenco internacional de bellezas, que terminó de convencer a los dubitativos.

La bola de nieve siguió creciendo ladera abajo. Barcelona estaba tomando el relevo de las ciudades norteamericanas en las que se cocía el skate y si a los que vivían en Europa se les simplificaban las cosas para estar en el ojo del huracán, a los españoles ya nos lo estaban poniendo a huevo. Todo patinador nacional perdía el culo por pasar temporadas en la ciudad y progresivamente muchos de ellos terminaron por mudarse definitivamente.

Este fenómeno social ya tenía precedentes en Estados Unidos y los que conocen un poco la evolución de la escena en ciudades como San Francisco, seguramente ya auguraron que, tarde o temprano, se llegaría a la situación actual y que reportajes como este que lees, llegarían a los medios especializados. Pasados tantos años desde el principio del fenómeno Barcelona, sería absurdo escribir algo que tan solo ensalzase el potencial de la ciudad. De lo que se trata en esta ocasión, es de reflejar el punto al que se ha llegado tras todos estos años.

Aunque la llegada de patinadores a la ciudad por parte de sus habitantes es merecedora de un balance positivo, siempre hay quien ve puntos negativos. Es por esto posible escuchar, comentarios negativos por parte de algunos locales, que tras haber disfrutado casi en exclusiva de las posibilidades de la ciudad, ahora sufren las consecuencias de la ola de skaters, en forma de skatestopers, multas y vecinos crispados.

La desorbitada cantidad de personas que usan los spots de la ciudad, ha acelerado considerablemente el proceso de desgaste (literal y metafórico), creando algunos malestares, pero sin duda el motivo por el que más skaters critican la oleada, es que por un motivo estrictamente proporcional, a más skaters mayor es el porcentaje de irrespetuosos.

Nunca ha de olvidarse que las calles y plazas son lugares en los que los skaters comparten hábitat con el resto de los ciudadanos y que todos gozan del mismo derecho a usar la vía publica sin ser molestados. Por eso, aunque en ocasiones lo parezca, se ha de tener presente que Barcelona no es un skatepark y que las consecuencias de las malas actitudes serán sufridas por los que se quedan y los que están por llegar.

La reacción de los ajenos al skate ante la oleada de monopatines, es a pesar de todo bastante positiva. Solo la extrema masificación y actitudes irrespetuosas como la que mencionaba en el párrafo anterior, han puesto en contra del colectivo skater a ciudadanos que anteriormente lo toleraban e incluso admiraban.

El mayor cambio en lo que a patinar en Barcelona se refiere, es la degeneración del ambiente permisivo que mostraban las autoridades. Pasado el tiempo en el que el ayuntamiento veía a los skater como una nueva forma de turismo y un nuevo atractivo que mostrar a ojos del mundo, las cosas han cambiado de rumbo y los agentes de la autoridad, se muestran ahora represivos y poco dialogantes con los “delincuentes” del monopatín. La polémica ley del civismo, puso en manos de los cuerpos de seguridad el poder de sancionar y la cosa se empezó a poner fea.

Aunque no existe en dicha ley ninguna mención concreta sobre la practica del skateboarding, es fácil verla reflejada en párrafos como en el que se dice: “Están prohibidas las conductas vandálicas, agresivas o negligentes en el uso del mobiliario urbano, que generen situaciones de riesgo o peligro para la salud y la integridad física de las personas o los bienes”, o el que enuncia: “Quedan prohibidos los actos de deterioro grave, como destrozos de los espacios públicos o sus instalaciones o elementos, ya sean muebles o inmuebles, derivados de las alteraciones de la seguridad ciudadana”.

Con esta ley en la guantera de los coches patrulla, lugares de reunión como Paral.el

o MACBA, son escenario de redadas en la que se sanciona a los patinadores, irónicamente rodeados de impunes descuideros, traficantes de droga y demás delincuentes.

Estos atentados contra la coherencia, se convierten en algunas ocasiones, en robos legales. Los esbirros del civismo se apoyan en que su ley proclama que “los agentes de la autoridad podrán, en todo caso, decomisar los utensilios y el género objeto de la infracción o que sirvieron, directa o indirectamente, para la comisión de aquélla” y docenas de patines han pasado a formar parte del fondo de armario de las comisarías.

Las cosas han cambiado y oír “Barcelona no es lo que era” se ha vuelto tan cotidiano que empieza a sonar a rendición ante la presión institucional. Pero teniendo en cuenta que el skater no es el único colectivo afectado por la ordenanza y que (por suerte o por desgracia) esto no es nada que pille de nuevas a los patinadores, la llegada de los coches patrulla a las plazas y la tensión durante las sesiones de furtiveo, no detendrán el impulso de patinar las maravillas de Barcelona.

Publicado en Central Magazine.

Ollie. Foto Gerard Riera.

Ollie. Foto Gerard Riera.