BCNtransit. La ley “Cívica”

Seguro que le está diciendo "me gusta más confiscar porros tio"

Seguro que le está diciendo "me gusta más confiscar porros tio"

Cada persona es un mundo y como bien dice el slogan de la ultima entrega de la saga Tony Hawk Pro Skater “cada skater tiene su historia”. Por esto, son muchas las vivencias, aspiraciones o desventuras que han traído a Barcelona a los miles de patinadores que se mudaron provisional o indefinidamente a ella. El hecho en si, es que el poder de atracción de la capital de Cataluña, la ha convertido en la capital mundial del skateboarding y eso a tenido diferentes consecuencias.

Una arquitectura surrealistamente idónea para patinar, con infinitas posibilidades y constantes nuevos descubrimientos, trajo a la ciudad a patinadores profesionales que fueron filmados y fotografiados en spots de ensueño. Los vídeos y revistas descubrieron a los skaters de todo el mundo, que a orillas del Mediterráneo había un paraíso de mármol y planos inclinados esperándoles.

Y fueron llegando y llegando; y regresaban a sus lugares de procedencia con grabaciones en los lugares que se iban mitificando al paso de las celebridades. Les contaban a todos lo increíble que era patinar rodeado de los mejores patinadores del mundo y las posibilidades que la ciudad ofrecía más allá del skate. Historias de música y cerveza en la calle, clubs cojonudos y un elenco internacional de bellezas, que terminó de convencer a los dubitativos.

La bola de nieve siguió creciendo ladera abajo. Barcelona estaba tomando el relevo de las ciudades norteamericanas en las que se cocía el skate y si a los que vivían en Europa se les simplificaban las cosas para estar en el ojo del huracán, a los españoles ya nos lo estaban poniendo a huevo. Todo patinador nacional perdía el culo por pasar temporadas en la ciudad y progresivamente muchos de ellos terminaron por mudarse definitivamente.

Este fenómeno social ya tenía precedentes en Estados Unidos y los que conocen un poco la evolución de la escena en ciudades como San Francisco, seguramente ya auguraron que, tarde o temprano, se llegaría a la situación actual y que reportajes como este que lees, llegarían a los medios especializados. Pasados tantos años desde el principio del fenómeno Barcelona, sería absurdo escribir algo que tan solo ensalzase el potencial de la ciudad. De lo que se trata en esta ocasión, es de reflejar el punto al que se ha llegado tras todos estos años.

Aunque la llegada de patinadores a la ciudad por parte de sus habitantes es merecedora de un balance positivo, siempre hay quien ve puntos negativos. Es por esto posible escuchar, comentarios negativos por parte de algunos locales, que tras haber disfrutado casi en exclusiva de las posibilidades de la ciudad, ahora sufren las consecuencias de la ola de skaters, en forma de skatestopers, multas y vecinos crispados.

La desorbitada cantidad de personas que usan los spots de la ciudad, ha acelerado considerablemente el proceso de desgaste (literal y metafórico), creando algunos malestares, pero sin duda el motivo por el que más skaters critican la oleada, es que por un motivo estrictamente proporcional, a más skaters mayor es el porcentaje de irrespetuosos.

Nunca ha de olvidarse que las calles y plazas son lugares en los que los skaters comparten hábitat con el resto de los ciudadanos y que todos gozan del mismo derecho a usar la vía publica sin ser molestados. Por eso, aunque en ocasiones lo parezca, se ha de tener presente que Barcelona no es un skatepark y que las consecuencias de las malas actitudes serán sufridas por los que se quedan y los que están por llegar.

La reacción de los ajenos al skate ante la oleada de monopatines, es a pesar de todo bastante positiva. Solo la extrema masificación y actitudes irrespetuosas como la que mencionaba en el párrafo anterior, han puesto en contra del colectivo skater a ciudadanos que anteriormente lo toleraban e incluso admiraban.

El mayor cambio en lo que a patinar en Barcelona se refiere, es la degeneración del ambiente permisivo que mostraban las autoridades. Pasado el tiempo en el que el ayuntamiento veía a los skater como una nueva forma de turismo y un nuevo atractivo que mostrar a ojos del mundo, las cosas han cambiado de rumbo y los agentes de la autoridad, se muestran ahora represivos y poco dialogantes con los “delincuentes” del monopatín. La polémica ley del civismo, puso en manos de los cuerpos de seguridad el poder de sancionar y la cosa se empezó a poner fea.

Aunque no existe en dicha ley ninguna mención concreta sobre la practica del skateboarding, es fácil verla reflejada en párrafos como en el que se dice: “Están prohibidas las conductas vandálicas, agresivas o negligentes en el uso del mobiliario urbano, que generen situaciones de riesgo o peligro para la salud y la integridad física de las personas o los bienes”, o el que enuncia: “Quedan prohibidos los actos de deterioro grave, como destrozos de los espacios públicos o sus instalaciones o elementos, ya sean muebles o inmuebles, derivados de las alteraciones de la seguridad ciudadana”.

Con esta ley en la guantera de los coches patrulla, lugares de reunión como Paral.el

o MACBA, son escenario de redadas en la que se sanciona a los patinadores, irónicamente rodeados de impunes descuideros, traficantes de droga y demás delincuentes.

Estos atentados contra la coherencia, se convierten en algunas ocasiones, en robos legales. Los esbirros del civismo se apoyan en que su ley proclama que “los agentes de la autoridad podrán, en todo caso, decomisar los utensilios y el género objeto de la infracción o que sirvieron, directa o indirectamente, para la comisión de aquélla” y docenas de patines han pasado a formar parte del fondo de armario de las comisarías.

Las cosas han cambiado y oír “Barcelona no es lo que era” se ha vuelto tan cotidiano que empieza a sonar a rendición ante la presión institucional. Pero teniendo en cuenta que el skater no es el único colectivo afectado por la ordenanza y que (por suerte o por desgracia) esto no es nada que pille de nuevas a los patinadores, la llegada de los coches patrulla a las plazas y la tensión durante las sesiones de furtiveo, no detendrán el impulso de patinar las maravillas de Barcelona.

Publicado en Central Magazine.

Ollie. Foto Gerard Riera.

Ollie. Foto Gerard Riera.

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Una respuesta to “BCNtransit. La ley “Cívica””

  1. […] los grupos de los vagabundos y prostitutas ( todos mis respetos pa’ ellos) en lo de la “ley Cívica” en Barcelona?! ( http://actualidad.terra.es/articulo/html2/av22734874.htm […]

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