Intromisión extrovertida. (metapersonalidad absurda)

Esta es la historia del principio del marzo de aquel 2008. Un perro andaba olfateándole el fin del intestino a un igual y una pareja de recién conocidos se besaba en la terraza de del más ruidoso de los bulevares. No soplaba el viento, pero los flequillos se movían con iluso sentido del ritmo. Casi todo el mundo usaba partes del cuerpo prestadas y los correos electrónicos llegaban de entre los sueños etílicos y húmedos. Una tilde pedía limosna en un bordillo de las ramblas y una manada de hooligans la salpicaban con sus licores y cánticos. Todo se volvió esdrújulo y con la progresión que marcan los sinsabores ortográficos y los amorosos, fue tornándose llanamente agudo.
Todo estaba confuso…. Nada parecía tener sentido y un arañazo bienintencionado del gato me sacó del trance . De nuevo todo se tornó terrenal y la cena desde el primer estante sacó un macarrón con una bandera blanca. Todos menos el gato nos volvimos nuevamente humanos y consecuentemente usuales e imperfectos.
Respiré igualdad embotellada y me sentí capaz de alejarme de todo lo que nos diferencia. Levanté la botella la botella hasta invertirla completamente y al tiempo que la ultima gota impactaba en mi traquea, el eslogan del bebible se me grabó en la retina. Leerlo invertido fue entre satánico e hipnótico. Oh dios!! Que suerte ignorar la divinidad.
¿¿Tienes fuego??